martes, 25 de octubre de 2016

UN FILM INJUSTAMENTE DENOSTADO: AMANTI DE VITTORIO DA SICA





En la Wikipedia británica señalan que la    crítica norteamericana  y más en concreto Charles Champlin de Los Angeles Times  recibió Amanti de Vittorio da Sica como la peor película que  había visto desde 1926.  Está  catalogada como una de las peores películas de todos los tiempos en el libro 1978 book The Fifty Worst Films of All Time de 1978.

 Me ha extrañado tan descarado partidismo y ese frontal rechazo de la película de  Vittorio de Sica que descubrí este fin de semana y que a mi modo de ver resiste muy bien el tiempo. Es un film para el goce y disfrute del espectador.  La película se inicia con una impecable Fay Dunaway que lleva un impecable tailleur de amarillo y blanco de Theodora Von Runkel y va abriendo puertas de un impresionante palazzo en Lignano en la región del Véneto. Ya en el inicio casi sin palabras aparece como  un ser voluble, frágil, caprichoso pero atormentado. De pronto en ese palazzo renacentista aparece un  televisor con  Marcelo Mastroianni dentro, un ingeniero, al que conoció fugazmente en un aeropuerto, al  verlo,  le llama por teléfono y Mastroianni acude presto y sin dilaciones innecesarias se enciende la chispa entre los  dos.

 El film dedica gran parte de su tiempo a que disfrutemos viendo a dos grandes actores en un marco incomparable: primero el Palazzo  en el Véneto y luego cuando de pronto deciden irse con la música a otra parte se trasladan a los Alpes en las inmediaciones de Cortina d'Ampezzo donde  la atormentada  Julie tiene un fabuloso chalet alpino.  Prueban las camitas, a el sofá y los prados montan en teleférico conducen peligrosamente. Pero tanta dicha no puede ser en el mundo de los vivos, la atormentada Julie sufre de lo lindo sin que el panoli de Mastroiani se entere de nada, Ella va a morir y él no lo sabe, Una amiga millonaria (su de ella se entiende) viene a anunciar el fin del idilio. Ella debe viajar a los Estados Unidos porque allí lo curan todo. Pero Julie se resiste no puede dejar a su  amor italiano y qué decide: pues tirarse por un barranco. Ni pá ti ni pá mí. Pero ahí está Marcelo para impedírselo y ambos se montan en un jeep dispuestos a afrontar juntos todos los fantasmas incluido el de la muerte.

Así contado es banal, irreal, utópico estúpido. La película no forma parte de los filmes que gustan a los críticos  de cine  para eso y para amargarnos la vida ya está Lars von Triers. La película tiene ritmo, la música de Manuel da Sica y Norman Gimbel interpretada magistralmente por Ella Fitzgerald le va como anillo al dedo. Ellos ambos son divinos. Una película en la que el argumento queda en, segundo plano para dar prioridad al paisaje y a la interpretación. La historia es una historia de amor que siguiendo las más implacables reglas de la creación artística está maldita No sé por qué disgustó tanto cuando se la ha tratado como precursora de la horrible “Love Story” o “9 semanas y media”  o la que imagino más horrible aún y digo imagino porque no la pienso ver “50 sombras de Grey”.

El cine americano se lleva la palma en este tipo de películas ora semicursis ora semieróticas que han ido subiendo de tono a medida que transcurren los tiempos. En esta se imponen la contención y el buen gusto y no es en absoluto mojigata, afectada porque lo exige el guión, pero hasta eso lo supera la maestría de los actores.


La película nos lleva al mundo de la pareja, eso sí guapa y rica, cosa que la crítica no perdona. Para que te guste está película  tienes que no  ser envidioso, ser capaz de disfrutar de la dicha ajena y por supuesto aceptar que los ricos no son felices pero que llevan mejor que nosotros sus desgracias en descapotables, chalets y tailleurs de Haute Couture.

Resumiendo recomiendo la película para salir de  la actual vulgaridad, para pasar un buen rato, para acordarnos que definitivamente superamos nuestro paleolítico, que el buen gusto existe  y que Italia es el país a visitar a ser posible en descapotable y con algún marcelillo o una dunaway  que se tercie.

 

 


 

 

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domingo, 16 de octubre de 2016

¿Era necesario recurrir a Bob Dylan?

¿Era necesario recurrir a Bob Dylan?

Es  un tema trillado,  pero es un tema que se agotará en unos días y no dejará rastro. Al final nuestras vidas seguirán su curso y se no dará una higa a quién dan el premio una panda de suecos muy pijos y muy políticamente correctos.  Nos dará igual que estos señores hayan roto moldes para darle el premio de literatura a alguien, que no es que no tenga mérito, que lo tiene y mucho, pero que no es literato.
Alguien cuyas canciones han servido para encender conciencias , denunciar el racismo pero también para poner música  a anuncios publicitarios. Una top star a la que seguramente también el premio Nobel se le dé una higa porque no le hace falta. Los suecos con sus cascos vikingos ardiendo por la velocidad a la que circulaban sus neuronas han descubierto que Bob Dylan tiene canciones cuya letra es un  poema o tiene  músicas que también llegan a mucha gente y el conjunto es un bien de interés mediático y cultural. Hasta ahí estamos todos de acuerdo . Pero hasta qué punto es necesario premiar a un artista que ya está reconocido por todos : intelectuales, progres de guitarrita, cancioneros de misa parroquial, burguesitos con inquietudes, amas de casa, trileros, boxeadores fracasados, mujeres errantes, fumadores de grifa , bebedores todos. ¿Acaso están afirmando estos rubios vikingos hijos de Thor que la literatura ha muerto? ¿Es necesario recurrir a Bob Dylan? ¿ No existe actualmente ningún escritor de los que se sientan a la mañana con una mantita en las rodillas frente a la computadora y juntan palabras y palabras para vencer la soledad, para derrotar al miedo soñando que ahí fuera alguien llegue a leer su libro,  que no merezca el dichoso premio Nobel.?
Me temo que sí. Me temo que la labor de la literatura cómo reducto del pensamiento crítico, cómo reducto de la protesta ante la muerte, la injusticia , la incomunicación quiere ser callada. Vamos a ser triviales  se han dicho estos señores ; ya  conseguimos que todos los mortales compran en nuestra multinacional y se pongan  muy contentos cuando les vendemos un montón de tablones y unos tornillos y les decimos que es un bonito armario ¿por qué no van a tragar si les decimos que Bob Dylan es igual que Homero? Trivializa, deconstruye, confunde dile a la juventud que no hace falta leer  a  Virgilio que con ponerse un disco de rock es bastante, que las canciones tienen mucha miga.  No pierdan el tiempo leyendo a Goethe señores enciendan la radio y escuchen que el reggaetón  sea cómo la lírica cortés y Bob Dylan igual que la epopeya de Gilgamesh, La Divina Comedia, El Quijote o Rayuela.

Dejemos de fomentar la lectura no es necesaria si queremos que obedientes consumidores construyan sus propios muebles con manuales sin letra ni música. Protejamos a la cultura norteamericana que es minoritaria. Esa minoría étnica que nadie escucha. Silenciemos al Sur  a la antigua Persia, a Constantinopla, a Atenas ,a Lisboa a Caracas a Lima a Tegucigalpa  y descubramos de nuevo la pólvora.